Pedro Páramo


Como parte de los festejos del 50 aniversario de la persona a la que más quiero, me di el gusto de leer a Pedro Páramo

Cuando el joven me decían que debía de leerla lo ponía entre mis pendientes, pero embelesado por la ciencia ficción lo dejado pasar hasta este momento.

Esta edición es muy bonita. EL tipo de papel y la pasta son muy agradables, además hay una nota sobre la tipografía, dándole crédito al creador que la realizó ¡en 1685!

Por julio del año pasado estuve a punto de comprarlo en mi visita a Campeche, pero preferí comprar un libro para mi niña. Llegando se lo mostré, pero ya lo habían comprado como parte de la lista escolar. Eso me sonó a un aviso: debía tener el libro.
En diciembre lo vi en el lugar menos pensado, un supermercado, y lo tomé y no lo volví a soltar. Empezó el año y empecé a leerlo. No pude avanzar por la vorágine de eventos de enero. Pero este fin de semana lo empecé con la decisión de terminarlo este martes, en mi cumpleaños.

Y sí, el libro, las historias, la novela, me gustó.

Esta visión como de sueños, que no sabes si el que habla está vivo o está muerto. Esta visión de vidas pasadas que se cuentan en presente, esta visión en la que todos hablan de lo que pasó, pero no sabes qué está pasando. Todo eso me ha dejado realmente impresionado. Otra forma de realismo mágico.

Ahora que me doy cuenta de que me he puesto a pensar si esto de dejar pasar algunas cosas no me ha pasado también con algunas relaciones, historias, amigos, decisiones.

El cuento me recuerda los momentos cuando he estado en los pueblos con los tíos, con los abuelos, con los amigos. Las historias se parecen tanto que me hace creer que realmente todos somos de Comala.

Curiosamente me encuentro con un nombre conocido, porque mi padre es de Contla, de San Bernardino Contla, Tlaxcala. Un pueblo que hace hermosas cobijas, los saltillos, gabanes, y muchas cosas de lana. Todavía recuerdo que de niño podía ver los telares al asomarme por las puerrtas de las casas cerca de la iglesia. Me llama la atención saber que hay otros pueblos con ese nombre, y que mis abuelos también salieron de ahí porque querían algo bueno para su hijo, mi padre.

Bueno, esta parte de la fiesta me gustó. Veamos que toca hoy.