No he leído

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No he leído tanto como quisiera, y lo poco que he leído no se los he platicado, como era una de las muchas intensiones de este blog.

Y es que uno no se debe  guardar para sí una lectura tan entretenida como resultó ser Los Stone, de uno de mis autores favoritos, Robert Anson Heinlein.

Es una novelita en la reconoces todos los temas de este autor. Viajes espaciales, matemáticas y física, pero por sobre todo, unos personajes fuertes, independientes pero que a pesar de su orgullo saben trabajar en equipo.

¿Y qué mejor equipo que una familia? Una familia donde el más tonto es el capaz de ganarle al ajedrez a cualquiera, aunque solo es un pequeño. La abuela es ingeniero espacial, o al menos es lo que menciona pues dice que tiene varias profesiones. La mamá es médico, los gemelos de apenas 15 son unos grandes comerciantes, la hija por descubrir su vocación y el bebé, del cual se deja entrever ciertas capacidades telepáticas. El papá es todo un capitán que resuelve rápidamente tanto problemas de mando como de navegación interplanetaria.

Y las aventuras empiezan con ese gusanito de la aventura que Heinlein siempre pone a sus personajes, con la novedad de que aquí es toda una familia que sale de viaje. El episodio de los gato me suena muy cercano a uno de Star trek con ciertos animalitos cariñosos y peludos.

Y como siempre, muchos de los problemas iniciaran por obtener una mejor ganancia, o al menos no tener pérdidas, a partir de las peores circunstancias: bicicletas en marte, gatos en el espacio…

No te aburres con esta novela y tal vez pudiera ser un primer acercamiento a la Ciencia Ficción dura para algún adolescente al que le quieras hacer un regalo.

¡Recomiéndasela!

Las moscas llegan en el verano

14nov 002Con el cabalístico número de siete cuentos este  libro me cayó directamente de la mano de su autor,  el buen Everardo Ramírez Puentes.
Un tipo alegre y franco, como buen duranguense, me recibió en su programa literario, que dirige junto con Manuel Salas, para hablar de Ciencia Ficción, el pasado 8 de noviembre.

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Manuel Salas (izquierda) y Everardo

Al llegar al estudio, en el precioso edificio de la Universidad Benito Juárez de Durango,  me sentaron en medio de la mesa y empecé a ver como ponían libros frente a mí.

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Patio de la unversidad

Los tomaban del librero que sirve como escenario del programa.

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En el set del progama literario

Al ver que me daban uno de Everardo le pedí la dedicatoria de ley, y me honró con esta:

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Desde el aeropuerto lo empecé a leer y me agradó mucho su forma de escribir. Son cuentos cortos con historias que empiezan pareciendo comunes, pero que en un dos por tres te cambian el panorama y empiezas a disfrutar del asombro,  indignación o algo que que no te deja tranquilo.
No soy un crítico literario pero creo ser un lector con cierta experiencia y recomiendo mucho este libro que me he leído de una sentada y con ganas de leer algo más escrito por él.