El libro de arena

En otro blog vi ésta entrada  donde leí esta frase me llamó la atención:

El libro impreso es finito, actualizarlo es bien complejo y su costo se incrementa permanentemente. El libro digital es todo lo contrario y en especial puede ser infinito.

Y no sé porqué recordé el Libro de Arena de Jorge Luis Borges. Recuerdo haber leído el cuento en un libro que me prestara mi amiga Chayito cuando aún éramos estudiantes de la carrea de Matemáticas. Recuerdo la emoción que me dió comprender el inicio del cuento, debido a que hace poco habíamos estudiado las propiedades topológicas de los números reales:

La línea consta de un número infinito de puntos; el plano, de un número infinito de líneas; el volumen, de un número infinito de planos; el hipervolumen, de un número infinito de volúmenes…

Borges no era matemático, pero siempre se sintió atraído por el concepto de infinito.

Y como gran maestro contaba con sus admiradoras

Pero la idea de este libro, sin principio ni fin me emocionó desde que leí el cuento por primera vez. No paraba de pensar en esta analogía y cómo podría ser posible físicamente.

Ahora me he dado cuenta de que este libro ya existe y es conocido como internet.  No hay inicio ni fin, y si no usas algún modo de recordar la página que cargaste la puedes perder y no volverla a ver jamás. La analogía es extraordinariamente precisa.

Pero lo que me preocupa es la otra característica del libro de arena:  que te lleva a la obsesión y posiblemente a la locura.

No mostré a nadie mi tesoro.  A la dicha de poseerlo se agregó el temor de que lo robaran, y después el recelo de que no fuera verdaderamente infinito. Esas dos inquietudes agravaron mi ya vieja misantropía. Me quedaban unos amigos; dejé de verlos. Prisionero del Libro, casi no me asomaba a la calle. Examiné con una lupa el gastado lomo y las tapas, y rechacé la posibilidad de algún artificio. Comprobé que las
pequeñas ilustraciones distaban dos mil páginas una de otra. Las fui anotando en una libreta alfabética, que no tardé en llenar. Nunca se repitieron. De noche, en los escasos intervalos que me concedía el insomnio, soñaba con el libro.

¿No les recuerda a algunos adictos a navegar en la web?

No cabe duda que a veces nuestros sabios pueden preveer los problemas antes de que existen las causas reales.

Te invito a leer este y otros cuentos de Borges para descubrir otros mundos fantásticos y misteriosos que nos plantea.

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